La creencia de la ordenación selectiva
Siempre con el afán de encontrar una razón para la prohibición del sacerdocio, las personas han recurrido al Antiguo Testamento para demostrar que el Señor impuso, a veces, restricciones sobre quien podía tener el sacerdocio. Como por ejemplo, en la época de Moisés cuando los hijos de Israel fueron liberados de Egipto, Moisés fue instruido por el Señor para que los hombres de la tribu de Leví fueran los encargados del mantenimiento del tabernáculo. Los descendientes de Aarón fueron asignados para realizar las ordenanzas sagradas en el tabernáculo, (véase Éxodo 40:12-16; Números 1:48-51; 3:5-12; Josué 18:7; Esdras 2:62; Hebreos 7:5).
El razonamiento de las escrituras es correcto, pero no tiene ninguna relación con la prohibición del sacerdocio Santo de los Últimos Días. Las revelaciones que recibió José Smith para establecer los oficios del sacerdocio son amplias y claras, ya que usa términos como “cada hombre” o “todos los hombres” o “todo el mundo” (véase Doctrina y Convenios 1:2, 4, 6-7, 20-23, 34-36; 84:45-48).
Este argumento estuvo constantemente en la mente del presidente Spencer W. Kimball a mediados de los años 1970s. Vio el futuro de la Iglesia como una institución mundial y le inquietaba cómo se llevaría a cabo esa visión si no todos los hombres dignos podían disfrutar de las bendiciones de la ordenación del sacerdocio.