La creencia de la premortalidad

Al inicio de la Iglesia, algunos miembros y líderes sacaron sus propias conclusiones respecto a la prohibición del sacerdocio, estas conclusiones consistieron en pensar que las personas de raza negra no habían sido tan valientes, o no tan fieles en la vida premortal.  No existen escrituras que prueben esta idea.  Para muchas personas esta idea sí tuvo sentido y la aceptaron de forma natural.

Lo que sabemos sobre nuestra vida premortal es poco, creemos que vivimos en la presencia de nuestro Padre Celestial como espíritus, podíamos ejercer nuestro albedrío.  Nuestro Padre Celestial organizó esta tierra y nos dio el plan de salvación para que pudieramos regresar a Su presencia como familias organizadas, con cuerpos glorificados.

En Abraham 3:22-23, en la Perla de Gran Precio, se encuentra la visión de Abraham en donde el Señor le mostró los espíritus premortales y le explicó la jerarquía entre ellos; algunos de los espíritus eran grandes y nobles e iban a ser asignados para ser líderes durante su tiempo en la tierra.

No podemos recordar nuestra vida premortal, debido a que a causa de la Caída de Adán tenemos limitaciones físicas temporales, como el velo del olvido, que nos impide recordar completamente nuestra vida premortal y actividades en ese lugar.

Pero tenemos nuestro cuerpo que es la combinación de materia terrenal y materia espiritual glorificada.  Además, mediante el poder del Espíritu Santo nuestra mente puede percibir la realidad de los reinos eternos  y los conceptos eternos.

El profeta José Smith enseñó:  “Todas las cosas…Dios…nos las reveló, mientras estamos viviendo en mortalidad…son reveladas a nosotros en lo abstracto, e independiente de afinidad de este tabernáculo mortal, pero son reveladas a nuestros espíritus exactamente como si no tuviéramos cuerpos del todo.”

Si tratamos de imaginar nuestra vida en el mundo premortal, utilizamos términos mortales imperfectos para explicar conceptos perfectos e inmortales, como progreso, fe, inteligencia, nobleza, albedrío y valentía.

El élder Parley P. Pratt, quien fue uno de los primeros apóstoles, hizo una definición sobre lo que entendió que era materia espiritual, “una sustancia sagrada …pura…investida con atributos intelectuales y afectos agradables,”  él entendió que un espíritu era “una inteligencia individual, un agente investido con vida, con un grado de independencia, o voluntad implícita, con los poderes de movimiento, de pensamiento y con los atributos de afectos y emociones de moral, intelectual y agradables … que posee ojos para ver, oídos para escuchar, manos para tocar; así como poseer el órgano del gusto, del olfato, y del habla.”

El élder Orson Pratt, hermano de Parley P. Pratt,  y también de  los primeros apóstoles, creía que los espíritus tenían habilidades intelectuales más allá de lo que podemos comprender.  Declaró:

“En el estado espiritual, tenemos razón de creer… el medio de comunicación será adaptado a la naturaleza y capacidad de la mente para comprender una variedad de asuntos y digerirlos todos a la vez… Hay un idioma en el mundo espiritual que puede comunicar más a la mente en un minuto de lo que se podría aprender aquí en cien años de estudio intenso y razonamiento.  Hay una eternidad de conocimiento.  Hay mundos, como son, sin número; reinos sin número; personajes sin número; seres intelectuales de todos grados y órdenes sin número;  y todos éstos tiene sus leyes, sus gobiernos, sus reinos, sus tronos, sus principados, sus poderes, todos moviéndose y actuando en la esfera en la cual ellos fueron puestos; …las cosas imperfectas se eliminarán, y deberemos ser capaces de obtener, por medio del poder del Espíritu Santo, un idioma por el cual los ángeles hablan, y por el cual los seres de la orden más alta hablan, y por esos medios logran un grado mayor de conocimiento, que les producirá una mayor cantidad de felicidad.”