Testimonios
Gladys Knight: Cantante aclamada y artista
“Desde que me uní a la Iglesia, deseo ser cada vez más obediente a Dios. Al hacerlo, muchas personas me dicen, ‘Veo un luz en ti, que brilla como nunca. ¿Qué es?’… Durante una presentación en Disney World, un miembro del público preguntó: ’Podría, por favor, decirnos… ‘¿Cómo obtuvo esa luz?’
“La pregunta fue directa. Así que di una respuesta directa: ‘Me he convertido en miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.’”
Catherine Stokes: Subdirector asistente, Illinois Office of Health Care Regulation
“Cuando me uní a la Iglesia, la mayoría de mis amigos y conocidos pensaron que había perdido la razón. Algunos primeros comentarios fueron, ‘Pensé que era inteligente hasta que se unió a la Iglesia Mormona.’ ‘¿Es usted la única miembro de color que tienen?’
“¿Existen diversas opiniones sobre la raza entre los miembros de la Iglesia? Claro que las hay y cubren un amplio espectro. Al mismo tiempo, no existe un lugar más acogedor, amoroso y de ayuda. Debe venir y ver por sí mismo.”
Thurl Bailey: Músico, antiguo jugador de NBA
“Tuve la oportunidad de verdaderamente profundizar y aprender todo sobre lo que se trataba la Iglesia…Así, que aquí estoy. No ha sido un proceso fácil, pero he aprendido mucho sobre la paciencia y el perdón. Muchas personas con quienes me he encontrado insisten en decirme que ésta es una Iglesia racista, pero les digo, ‘¡Oiga! Hay racismo en todas partes en el mundo. Uno no puede perder su tiempo culpando a personas imperfectas.’ Busqué mis respuestas con un corazón abierto, sin culpar, y las obtuve. Cualquiera puede hacer lo mismo.”
*Las citas anteriores son del libro Why I Believe, Bookcraft, Salt Lake City, Utah (2002) como se citó en el folleto de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Harlem.
Renée Olson
Empecé siendo una antimormona especializada por la Junta Directiva de la Misión Local de la Convención Bautista del Sur. A través de amor, paciencia, entendimiento y amigos no críticos, empecé a ver la auténtica “verdad” atrás de la Iglesia SUD. Me di cuenta que me habían lavado el cerebro antes y principié a pensar por mí misma. La “verdad” es que he encontrado más tolerancia, aceptación y verdadero amor como el de Cristo entre los Santos de los Últimos Días, que en ningún otro cuerpo de creyentes. Mediante la Iglesia SUD, he llegado a conocer y entender lo que significa tener una relación personal con mi Padre Celestial y Su Hijo Jesucristo.
Testimonio completo de Renée Olson
Steven W. Dickerson, MSW
La cosa más importante en mi vida fue aceptar la veracidad del evangelio restaurado de Jesucristo. Muchos años antes de unirme a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días sentí una conexión hacía nuestro Padre Celestial. Siendo joven mis amorosos padres bautistas me enseñaron algunos principios grandiosos. Sin embargo, aun siendo joven cuestionaba el vínculo de la dirección del Padre Celestial para con su pueblo en tiempos modernos. No fue hasta que maduré y tuve mis propios hijos que logré saber las respuestas verdaderas a mis preguntas.
Encontré esas respuestas en el evangelio restaurado de Jesucristo, tal como se enseñan en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Cuando abrí por primera vez el Libro de Mormón, lo hice con mi mente llena habladurías acerca de cómo me iban a tratar y qué tanto iba a ser aceptado debido a mi raza. No obstante, me empeñé por aprender la verdad de primera mano. Poco sabía en ese entonces que lo que había aprendido a amar siendo un joven crecería para ser un entendimiento completo de una relación con mi Padre en los cielos.
Para algunas personas de color sé que no es fácil sacudirse los pensamientos envolventes del pasado; no fue fácil para mí, sin embargo, le pediría a todo aquel que lea esto a que confíe en las palabras encontradas en el evangelio restaurado de Jesucristo. Lea el Libro de Mormón y pregunte al Padre Celestial en oración sincera si las palabras que este libro contiene son verdaderas. Una vez usted haga esto, no tengo duda alguna en que recibirá la misma respuesta que me fue dada. Testifico que las enseñanzas de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días han sido proporcionadas por el Padre Celestial, traídas a la tierra por su hijo Jesucristo, y restauradas bajo Su dirección por medio del profeta José Smith. Oro para que usted también pueda llegar a saber que Dios es nuestro Padre, Su hijo es nuestro Salvador y Redentor; somos guiados por un profeta actual, el presidente Gordon B. Hinckley. Tómese el tiempo de conocer Sus enseñanzas como yo lo hice. Dejo mi testimonio sincero en el nombre de nuestro Salvador Jesucristo. Amén.
Anne Marie Saint Felix
¿Qué es un testimonio? Es una declaración pública respecto a una experiencia religiosa. Con mucho gusto comparto mi testimonio del evangelio viviente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. He sido miembro desde los nueve años. He sido bendecida con muchos desafíos en mi vida, los cuales me han llevado a no sólo cuestionar mi propósito aquí, si no que también cuestionar la realidad de una fuerza mayor gobernando mi vida y la vida de los demás. Es por las aflicciones y pruebas que he logrado saber que Jesús es el Cristo y que Su iglesia ha sido restaurada. Cuando leo la doctrina, aplico las enseñanzas y cuando me he encontrado en problemas, pido a Dios su guía y El me ha guiado aquí. Existen principios fundamentales que Cristo estableció en Su iglesia cuando caminó en Jerusalén. Estos se encuentran dentro de las enseñanzas de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. He aprendido que el Padre Celestial es un padre amoroso y amable. Le pedí ser guiada hacia la verdad y Él me guió hasta aquí. Dios vive y Jesús es el Cristo. Los milagros suceden hoy en día, los he experimentado en mi vida. La aplicación y el conocimiento de estos principios han brindado felicidad en mi vida. No soy perfecta y mi vida ha tenido altos y bajos. Por medio de Jesucristo, sé que tengo un propósito en esta vida y en la vida venidera.
Wain Myers
Principié predicando en Alemania en 1989 en la New Jesusalem Church of God in Christ. Habían dos iglesias pentecostales donde yo estaba establecido. Después de asistir a ambas, tomé la decisión de unirme a New Jerusalem. Cuando el pastor de la otra iglesia se dio cuenta de mi elección, no estaba contento. Los dos predicadores competían por los miembros y predicaban uno contra el otro. Verdaderamente esto me molestó, así que una noche me arrodillé y le pregunté a Dios a cual iglesia debería de asistir. Ahora, no me estoy comparando con José Smirth, pero escuché la voz del Señor diciéndome, “No asistas a ninguna de las dos. Cuando regreses a los Estados Unidos, te guiaré a la iglesia que necesitas asistir.” Como se pueden imaginar, cuando le dije al pastor lo que el Padre me había dicho, fui acusado de ser guiado por el diablo. Después de una reunión de casi 6 horas con el pastor y otros siete ministros asociados, nos dijimos adiós y partimos. Cuando salí de esa reunión, sentí como si hubiera estado en una pelea de 12-rounds, con campana y todo.
Cuando regresé de Alemania, empecé a asistir a True Vine Missionary Baptist Church, donde prediqué por los siguientes seis años. Durante ese período de tiempo, aprendí qué oscuras eran las supercherías sacerdotales. En ese entonces no sabía que era superchería sacerdotal. Las cosas se hicieron tan oscuras que fui a la iglesia un domingo y oré por un cambio o jamás asistiría a esa iglesia de nuevo. Nada cambió y nunca regresé a esa iglesia otra vez.
En junio de 1995, un lunes por la noche en el bus de la ciudad que yo iba conduciendo, conocí a mi esposa, con quien estoy sellado ahora. Nos vimos cada lunes en la noche. Una noche ella estaba leyendo su manual de la Sociedad de Socorro y le pregunté qué era eso. Cuando ella me dijo, pensé que ella estaba en alguna clase de grupo masónico. Ella me dijo que era SUD, y yo no tenía ni idea de lo que me estaba hablando. Entonces me dijo que eran conocidos como mormones. Le dije, “De ninguna manera. No hay mormones negros.” Sonrió y dijo, “Bueno, ahora ha conocido a una.” Quise aprender más sobre esta religión de la que no tenía idea que personas negras fueran parte de ella. Ella me dijo si yo quería conocer más sobre la Iglesia, que tenía algunos amigos que podrían darme todo lo que yo quería. No entendí porqué ella no podía contarme. Bueno, me invitó a cenar y eso estaba bien conmigo. Cuando llegué a su casa para cenar, conocí a los misioneros. Cuando nos sentamos, me contaron la historia de José Smith. Mientras ellos me hablaban sobre esa experiencia, el Espíritu me confirmó que esta era la Iglesia que se me dijo que me guiarían.
Rodric Johnson
A la edad de 15 años, me consideraba un buscador de la verdad y una persona espiritual. Descubrí el Libro de Mormón mientras estaba investigando sobre los musulmanes en la escuela secundaria. Tuve la verdadera intención de unirme a esa religión en alguna forma. Supuse que los musulmanes tenían alguna afiliación con los mormones, la que se especificaba en esa extraña edición azul-cielo del Libro de Mormón; retiré el libro del estante y lo leí. Ese libro me convirtió a Jesucristo.
No sabía nada de la Iglesia a la cual pertenecía este libro. Sólo sabía que ahora yo creía en Cristo. Fui a un baile de la Iglesia con un primo. Amé el pacífico sentimiento que tuve allí, y le dije a mi primo que quería asistir. Me dijo que él me enviaría a los misioneros a mi casa. Nunca llegaron. Un día, después que mi familia se había mudado, los misioneros encontraron nuestra casa. Les permití entrar, contra los deseos de mis padres. Tenía poco respeto de lo que estos dos hombres estaban enseñando. Ya lo había escuchado antes. Tenía 15 años, realmente no quería escuchar más. Luego ellos mencionaron profetas. Había querido saber de un profeta desde antes de aprender del Islam. Ellos me hablaron de José Smith hijo. Mi alma explotó, me sentí aturdido. Sabía que lo que ellos ensañaban era verdad. Luego para rematar, me dijeron que no tenía que creerlo sólo porque ellos lo decían. Me dijeron que yo podía obtener mi propio testimonio de Dios. ¡Nunca había escuchado a un predicador decir esto antes! Siempre me habían enseñado a creer o ir al infierno. El élder Sheridan, inspirado, me hizo el desafío bautismal, justo en el cuarto principio de la primera charla. Le dije que sí.
Me he dado cuenta que la Iglesia es verdadera. Jesucristo está a la cabeza de esta Iglesia. Ésta lleva su nombre. Yo he testificado de Él como un misionero en África del Sur, y como un padre de familia en Atlanta. Se que Él vive y nos invita a vivir tal como Él vive, en gloria. Sé que José Smith hijo vio lo que vio. Él lo hizo, así como yo vivo; sé que él vio a Dios el Padre, y a Jesucristo, Su Hijo; y que la gloria de Dios lo rodeó y el Espíritu Santo lo cubrió para soportar Su presencia.
Cristo me guió a Su Iglesia verdadera. Comparto este testimonio sobre la veracidad de esta Iglesia y el Evangelio, en el nombre de Jesucristo. Amén.
Matthew White
He pertenecido a la iglesia por 23 años. Me uní a ella en 1980, mientras estaba en el ejército emplazado en Fort Jackson, Carolina del Sur. Se me acercó un hermano que se había unido a la Iglesia antes de la revelación del sacerdocio en 1978. Me presentó El Libro de Mormón y a los misioneros. En ese entonces, habían solamente tres personas negras de las que supiera que fueran SUD. Estas tres personas pertenecían al ejército. Ellos me invitaron a jugar baloncesto y a partir de esa fecha en 1980 he crecido en el evangelio. He servido como consejero en el obispado dos veces, he pertenecido al quórum de élderes y al quórum de sumo sacerdotes. Actualmente sirvo en el sumo-consejo en la estaca Cincinnati Norte; también presto servicio como obrero en el templo.
Creo en lo que el presidente Gordon B. Hinckley dijo acerca del evangelio, que convertiría un hombre malo en bueno y uno bueno en uno mejor. Yo soy uno de esos.
Estoy casado con una maravillosa mujer de Corea del Sur. Criamos a dos hijos dentro de la Iglesia y a veces no es fácil, pero con la ayuda del evangelio nos encontramos bien.
Tengo un testimonio de que esta es la única Iglesia en la tierra que puede llevarnos de regreso a casa con nuestro Padre. Es mi testimonio que todo aquel que escuche las lecciones de los misioneros tendrán la seguridad de que esta es la Iglesia del Padre.
Joseph y Jeannette Walkes
Siempre me ha interesado la genealogía e inclusive, me uní a la Leavenworth Genealogical Society para poder aprender algo sobre su funcionamiento. Era el único miembro negro. Un fin de semana, ellos tuvieron un taller al cual asistí. El instructor era de Salt Lake City. Después del taller me acerqué a él y le conté que mi familia provenía de la isla de Barbados y que este era mi campo de interés. Anotó mi nombre y dirección y cuando regresó a Salt Lake City me mandó los títulos y el número de microfilm de todo lo que tenía la Sociedad Genealógica de Salt Lake. Mi esposa y yo teníamos que asistir una reunión con un grupo de investigación en Nuevo México, al ver en el mapa, observamos que Utah estaba cerca, así que decidimos ir y visitar la Biblioteca Genealógica, la cual nuestro nuevo amigo había dicho, era la más grande del mundo.
Llegamos a Salt Lake City y nos hospedamos en el Hotel Utah. Era un poco tarde y estaba muy oscuro. Cuando llegamos a nuestro cuarto, miramos por la ventana y pudimos apreciar, lo que luego aprendimos era el templo.
El siguiente día fuimos a la Biblioteca Genealógica y nos enteramos que se estaba efectuando el servicio fúnebre del presidente Spencer Kimball. No sabíamos quien era y tampoco sabíamos mucho acerca de los mormones. Como todo buen turista paramos en la manzana del templo y alguien salió y nos invitó a unirnos al servicio fúnebre que se realizaba en el tabernáculo, pero mi esposa, que era una bautista fiel (yo era católico), dijo que no se sentía bien, ya que llevaba pantalones. Así que no vimos el funeral. La mayoría de la semana que nos quedamos, la pasamos conociendo el centro de visitantes. En algún punto en el camino nos regalaron un ejemplar de El Libro de Mormón, pero nunca firmamos una tarjeta con nuestra dirección.
Regresamos a casa en Leavenworth, Kansas, leímos el Libro de Mormón y estábamos sumamente impresionados. Siendo nuevos en la ciudad, mi esposa, estaba buscando una buena Iglesia Bautista. La llevé a todas las iglesias negras en Leavenworth y ella no se sintió feliz en ninguna de ellas. Sin embargo, mientras estábamos en el centro de visitantes en la manzana del templo, una misionera nos convenció de ver una película. Ella preguntó cuál nos gustaría ver y nosotros le dijimos que escogiera una. Ella eligió “Juntos para Siempre”. Cuando la película terminó, mi esposa estaba entre lágrimas, y me dijo: “Yo creo que esta es la Iglesia a la que creo que me quiero unir”.
Cuando regresamos a Leavenworth no teníamos idea de cómo localizar a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Un par de semanas después, alguien tocó nuestra puerta, al abrirla, encontramos a dos misioneros jóvenes enfrente. Ellos habían estado trabajando en el vecindario, habían pasado por nuestra casa dos veces y finalmente algo les indicó que debían tocar la puerta. Mi esposa literalmente los jaló hacia adentro de la casa y les contó que habíamos leído el Libro de Mormón y luego comenzó a enseñarles fotografías que habíamos tomado en Salt Lake y que no sabíamos como contactar a alguien de la iglesia. Nosotros no sabíamos donde estaba la iglesia en Leavenworth.
Recibimos varias lecciones y luego mi esposa exigió que fuéramos bautizados, “si algo nos pasa, y no somos bautizados, les vamos a perseguir el resto de sus vidas”, fue lo que mi esposa les dijo a los misioneros.
No pasó mucho tiempo para que fuéramos bautizados. Para acortar la historia, nos sellamos en el templo de Salt Lake, regresamos con a menudo a Salt Lake para visitar el templo. Tenemos muchos amigos SUD en Salt Lake. Hemos visitado muchos templos alrededor del país y hemos hecho la obra por nuestras familias. Mi esposa y yo hemos servido una misión de 2 años en Kansas City, Kansas; y una de 19 meses en Missouri. Fui llamado a pertenecer al sumo consejo en el nuevo centro de estaca. Fuimos asignados al templo de Winter Quarters en Nebraska, siendo la primera pareja de color en servir ahí, tuvimos que irnos varios meses después debido a problemas de salud.
En mi barrio cada mes de febrero, hago una presentación acerca de la historia de las personas negras SUD.
Hemos regresado a Salt Lake City para reunirnos con el misionero que nos bautizó. Él ahora tiene dos hijos y nos mantenemos en contacto. Hemos disfrutado pertenecer a la Iglesia y conocer a tantas personas. Hemos asistido a reuniones SUD a lo largo de los Estados Unidos y a pesar que la edad y la salud son restricciones para los dos, permanecemos activos. Como un comentario adicional, pasamos mucho tiempo en hoteles, cuando vamos a los hoteles Marriott siempre cambiamos su copia del Libro de Mormón por un ejemplar que llevamos con nuestra fotografía y testimonio.
Juntos en el Reino.
Joseph y Jeannette Walkes
Peter M. Johnson
Testimonio de Peter M. Johnson
Timothy Kum
Bonjour, je m’appelle Monsieur Kum. Soy de Camerún, África y he sido miembro de la Iglesia desde mayo de 2006 cuando me uní a ella en Interlochen, Michigan. Lo asombroso es que fui vuelto a presentar con Dios por alguien más joven que yo, mi alumno, no por un maestro. Pienso que fue una bendición. Tal vez mi bautismo, el cual fue unas semanas después de estar investigando (un período en el cual sufrí escepticismo), fue un punto crucial en mi vida. Mis dudas fueron aclaradas mientras aprendía la verdad y me unía a una familia. Los miembros de la Iglesia me aceptaron inmediatamente tal como soy, ellos han sido una fuente de felicidad y amor.
Otra gran experiencia es que mi cultura africana y la Iglesia comparten algunos principios similares, como la posibilidad de reunirse con los seres queridos después de la muerte. He disfrutado mucho visitar al hermano Chris Kite y su familia (mi familia estadounidense) en Cornelius, Carolina del Norte; donde por los dos últimos años he tenido la oportunidad de participar en un coro de distintas religiones. El coro reúne a los cristianos y a otras religiones en Charlotte, Carolina del Norte para cantar en armonía sobre el amor, paz y alabanzas a Dios.
Merci beaucoup et que Dieu te benisse. (Muchas gracias y que Dios les bendiga).
Timothy Kum, profesor de francés.
